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Maria Echeverría - Trabajo Social & Comunitario en Marruecos

Voluntaria de Projects Abroad con niños del proyecto de trabajo social en Marruecos

Fue una suerte encontrar la página de Projects Abroad y poder comprobar, casi al borde de perder la esperanza, que era posible para mí, a mis 16 años de edad hacer un proyecto de voluntariado. Al entrar a la página fui rápidamente embelesada por la infinidad de destinos que la organización ofrecía y al final, tras una difícil descalificación me decanté por Marruecos. Los meses siguientes equivalieron a una infinidad de preguntas por mi parte a la organizadora de Projects Abroad España pero sobre todo a una absoluta tranquilidad, la idea del voluntariado es tan abstracta y difícil de imaginar que es como si mi cerebro no la asimilara. Una semana antes mis nervios pasaron de inexistentes a constantemente presentes; esa semana consideré todos los prejuicios habidos y por haber como posibles altercados que me iban a pasar en mis dos semanas de estancia. No relativicé mucho, la verdad. Todas estas ideas irrealistas se desvanecieron al llegar a Rabat. Para mi suerte el día de mi llegada correspondía al Eid al-Fitr, fiesta que se celebra al acabar el mes del Ramadán y fui acogida por una ciudad llena de bullicio y alegría y también, todo sea dicho, por una familia que había multiplicado sus miembros por 4 debido a que para celebrar el tiempo de fiesta su familia se había reunido viniendo desde sitios como Gaza y Bruselas. La familia era excepcional, majísimos y muy hospitalarios, compartía una muy agradable habitación de la casa en medio de la medina con otra voluntaria y la verdad es que no nos faltó de nada, una cosa a avisar: suele haber un solo baño por casa (bastante abrumador al principio pero te acabas acostumbrando).

Niños en Marruecos juegan en el patio

El voluntariado de Comunidad y Social en Marruecos consistía en ir diariamente a una organización que durante el año es un colegio y durante los periodos de vacaciones tiene un programa de campamento de día en el que acoge a niños y niñas de familias desestructuradas y desfavorecidas. Allí hacíamos todo tipo de juegos con los niños y niñas, desde fútbol y saltar a la comba hasta taller de pulseras y origami, además de ello cada grupo de Especial 2 Semanas tiene un pequeño proyecto asignado para ayudar en el mantenimiento de las instalaciones y a nosotros nos tocó jardinería, así que dos horas al día las pasamos sierra arriba pico abajo tan ricamente. No tengo nada más que decir más que nunca antes me había sentido tan bien recibida como al llegar el primer día a la organización, 5 minutos y unos cuantos gestos para comunicarte con ellos (hablan árabe y con suerte algo de francés) y ya eres una más corriendo en el campo de fútbol y como una imagen vale más que mil palabras.

Dos niños en el patio en Marruecos.

Las dos semanas fluyeron con actividades totalmente distintas entre sí desde estar con los niños hasta pasar las tardes con el grupo de nuevos amigos explorando la medina, comprando, probando todo tipo de productos marroquíes e incluso tuvimos la oportunidad de ir a un festival de música árabe que justo coincidía en esas fechas. En resumen, ha sido una gran experiencia que no solo te permite conocerte más a ti mismo y te hace sentir útil sino que también te sumerge completamente en una nueva cultura y te abre las puertas y la mente a un mundo nuevo.

Si quieres vivir una experiencia como la de Maria Echeverria, haz clic aquí para saber más acerca de este proyecto.

Maria Echeverría

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