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Diego Jimenez Bou - Medicina en Peru

¡Buenas! Mi nombre es Diego Jiménez Bou y soy estudiante de cuarto curso de Medicina. Durante el mes de julio del 2016 realicé el proyecto de Prácticas de Medicina en el hospital Antonio Lorena de Cusco, en Perú. En este texto intentaré explicar mis impresiones, pensamientos y experiencias relativas a mi viaje.

Antes del viaje

Voluntario en Lago Titicaca

Las dudas fueron una constante en los meses previos al viaje. Primero, el simple hecho de decidirme a realizar el proyecto llevó un tiempo de reflexión: no quería embarcarme en algo sin la seguridad de que lo fuese a disfrutar. Siempre es difícil salir de, como algunos dicen, la "zona de confort", pero finalmente las ganas de viajar, conocer y aprender pudieron más que la natural atracción por lo conocido. Esa fue, sin duda, una buena decisión.

Lo siguiente duda surgió en relación al destino. Mirando hacia atrás, creo que Perú fue una decisión excelente por razones que explicaré más adelante.

Por último, llegaron las cuestiones acerca de aspectos más prácticos del viaje: la ropa que llevar, cómo será el hospital al que me destinarán, la familia, los otros voluntarios... Además de afrontar preparativos necesarios, principalmente en lo relativo a lo sanitario: vacunas, fármacos a comprar, etc. Pero, sobre todo, durante las semanas inmediatamente previas al viaje traté de mentalizarme acerca del viaje que estaba a punto de emprender. Leer un par de novelas ambientadas en Perú me ayudó a acercarme, aunque fuera un poco, a la cultura que estaba cerca de conocer.

Durante la estancia en Perú

Grupo de voluntarios de medicina en Perú

Respecto a mi experiencia en el hospital, el hecho de conocer un sistema sanitario completamente diferente, mucho más limitado, me ha ayudado a elaborar una opinión con mayor perspectiva acerca del significado de mi futuro trabajo. Mi función en el hospital era similar a la que he venido desarrollando en hospitales españoles, acompañando a un médico que, por un lado, me explicaba y me preguntaba sobre lo que estábamos haciendo, y que, por otro lado, resolvía las dudas que me iban surgiendo. No obstante, también disfruté de más libertad para historiar y explorar pacientes, de los que a veces me hacía cargo bajo la supervisión del médico correspondiente. También trataba de ayudar con el trabajo burocrático (ampliamente mayor que el necesario en España), además de aportando mi (limitado) conocimiento acerca de cómo se hacían las cosas en mi país.

Mi familia fue enormemente acogedora, siempre dispuesta a ayudarnos con todas las dudas que se nos planteaban: transporte, dónde comer, qué visitar... Tanto la comida como la casa y mi habitación eran más que aceptables. Aunque los peruanos se definen a sí mismos como introvertidos, mi impresión es que son gente muy amable y colaboradora, frecuentemente dispuesta a establecer una conversación contigo.

Tanto en el hospital como en la casa, el idioma me ayudó enormemente a maximizar los beneficios de mi experiencia y mi aprendizaje. Por esto creo que, como comentaba antes, elegir Perú de entre todos los países donde se podía realizar este proyecto fue un acierto: para mí era la primera vez en un país en vías de desarrollo, y hacerlo en un país hispanohablante facilitó mi adaptación a la muy diferente realidad.

Imagen Machu Pichu

Además de las prácticas en el hospital, también hubo tiempo, sobre todo durante el fin de semana, de hacer algo de turismo. Cusco es la antigua capital del imperio incaico, y tanto en la propia ciudad como en zonas relativamente cercanas se pueden visitar las ruinas de una cultura enormemente interesante, entre ellas la legendaria Machu Picchu, pero también otros lugares maravillosos como el valle sagrado de los incas o el lago Titicaca. Encontré especialmente curiosa la mezcla entre la religión católica (omnipresente en la sociedad peruana) y la preservación de símbolos y tradiciones de la cultura quechua. Creo que esto convierte a Perú en general y a Cusco en particular en lugares únicos, llenos de peculiaridades.

Por último, viajar no es sólo conocer nuevos lugares, sino también nuevas personas. Por eso, una de las mejores cosas que me llevo de mi proyecto, si no la mejor, es la amistad que llegué a entablar con otros voluntarios, que espero durará por mucho tiempo. Me encontré con personas de diferentes lugares del mundo, con diferentes peculiaridades pero con gustos, intereses e inquietudes comunes. Con ellos viajé, pasé la mayor parte de mi tiempo libre y, sobre todo, compartí momentos que siempre recordaré.

Conclusiones

Como creo que se puede extraer de lo anterior, la valoración que hago de mi viaje a Perú es excelente, tanto en el plano médico-formativo, como en el cultural y el personal. Una experiencia que recomiendo encarecidamente.

Diego Jimenez Bou

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