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Ana Gregorio Alvarez - Proyectos de Enseñanza en Ecuador

Voluntaria de enseñanza con Projects Abroad junto con alumnos

A principios del mes de mayo decidí hacer un proyecto de voluntariado con Projects Abroad. Tenía claro que mi proyecto tenía que ser en un país de habla Hispana y relacionado con la enseñanza ya que soy maestra en mi país. Con la ayuda del personal de Projects durante mi primer contacto con ellos, al final me decidí por un proyecto de enseñanza en las Islas Galápagos. Ya tenía mi destino y desde luego que fue un acierto total.

Fueron muchas las dudas que me surgieron llegado a este punto: si me iba a adaptar bien al proyecto, cómo sería mi llegada, si sería fácil mi relación con el resto de voluntarios/as, si verdaderamente serviría lo que yo hiciese allí, si vería repercusión en mi proyecto, si al final de mi estancia conseguiría mi objetivo, si me iba a sentir cómoda durante el proyecto de voluntariado, cómo sería la convivencia con mi host family,...pero una vez allí todo rodaba a las mil maravillas, todas esas dudas e incertidumbres desaparecieron en las primeras horas posteriores a mi llegada. Preparar el viaje, con todo lo que conlleva, también fue muy fácil gracias a todo el equipo de Projects Abroad. Organizar todo el tema del visado, vuelos, documentación de mi proyecto, acomodación, sugerencias, etc; fue muy sencillo ya que los pasos a seguir me los iban marcando el Equipo de Projects Abroad. Aunque es verdad que el nerviosismo de viajar a un país tan alejado del mío y sola, también viajó conmigo hasta mi destino.

Para mi ha sido la mejor experiencia que he tenido nunca. Me he sentido totalmente integrada tanto en el proyecto como en el contexto en el que se ha desarrollado. La actitud del profesorado en la escuela fue totalmente acogedora y colaboradora, con lo que eso ayudó mucho a poder desarrollar el proyecto de enseñanza en toda su amplitud. También y gracias a Projects Abroad, se pudo ampliar el proyecto de enseñanza: decidimos añadir matices formativos al proyecto, que inicialmente estaba destinado al trabajo exclusivamente con el alumnado. De esta manera tuve la oportunidad de poder trabajar con el profesorado desde una perspectiva formativa docente. Esta doble vertiente del proyecto me fascinaba, podía hacer lo mismo que estaba haciendo en España pero con la riqueza de poder compartirlo con los docentes de San Cristóbal.

Aprovechar cada minuto con el alumnado durante las clases, era uno de mis principales objetivos. Tener la oportunidad de observar cuáles son sus estrategias en el aprendizaje y qué semejanzas y diferencias había con el alumnado de mi país, para así poder ayudarles en todo lo que hiciera falta, me llenaba de satisfacción. De la misma manera, hice con el profesorado, las charlas con ellos en los recreos, al finalizar cada clase, en las reuniones y en el seminario final que tuve con todo el claustro, fueron momentos de lo más enriquecedor. En definitiva, este giro que dio el proyecto en esa doble vertiente (enseñanza y formación docente) hizo que se cumplieran y sobrepasaran todas mis expectativas.

Alumnos de Ecuador del proyecto de enseñanza de Projects Abroad

Desde el primer día me encantó el ambiente que se respiraba basado principalmente en la colaboración, la cooperación y el buen hacer. San Cristóbal es un sitio pequeño, en el que es difícil perderte y muy fácil encontrarte a voluntarios y voluntarias en cualquier esquina. La oficina de Projects era el punto de encuentro de todos el voluntariado. Siempre había actividades allí, niños, niñas, lugareños, voluntarios, voluntarias pero sobre todo había ganas de hacer cosas conjuntas, de colaborar y de ayudar, con lo que, ese ambiente permitía poder participar en cualquier actividad que en ese momento se estuviera llevando allí, como por ejemplo pintada de neumáticos para hacer maceteros, limpieza de botellas para su posterior uso, etc. También como voluntaria tienes tiempo libre y tuve la oportunidad de visitar otra isla cerca de San Cristóbal y por supuesto hacer excursiones por el mismo San Cristóbal con el objetivo de empaparme de sus costumbres, conocer sus gentes y recorrer cada uno de sus maravillosos rincones.

Otra de las experiencias gratificantes la tuve con mi familia de acogida. Desde el primer día que llegué a la casa me hicieron sentir una mas de la familia. Me encantaron las excursiones que organizaron para que yo pudiera ver los lugares mas bonitos de la Isla: Cerro Brujo, Cerro las Tijeretas, León Dormido, Playa Mann, Punta Carola, La Galapaguera, el Centro Darwin, El Junco, Puerto Chino...hasta una ballena jorobada tuvimos la suerte de ver. Charlas interminables, con Kathy y Franklin, antes de acostarnos sobre las costumbres de cada país hacía que me sintiera como en casa. Ayudaba a sus hijos en las tareas de la escuela y en el tiempo que me quedaba compartía con Kathy y su amiga tareas gastronómicas, mezcladas con risas y más risas, fue fantástico! También tuve tiempo para disfrutar de largos paseos por el Malecón y poder conversar con los lugareños , amabilidad en cada esquina y como no, de los atardeceres en Punta Carola que no tienen precio.

Playa de San Cristóbal en Ecuador

A pesar de doblarles la edad en la mayoría de los casos, me ha encantado compartir actividades en los que he tenido oportunidad de hacerlo. Me he encontrado con voluntarios y voluntarias de diferentes nacionalidades y la relación con ellos ha sido fantástica aunque limitada debido al idioma, con lo que la barrera para una mayor relación no ha sido la edad sino la diferencia lingüística. Aún así tuve la suerte de coincidir en mi casa de acogida con una voluntaria prácticamente de mi edad y cuya barrera lingüística supimos lidiar perfectamente, fue genial conocerla y como no podía ser de otra manera, seguimos manteniendo el contacto.

Sin lugar a dudas, ha sido la mejor experiencia que he tenido nunca. Me he sentido realizada en el desarrollo del proyecto, he tenido la oportunidad de dar lo mejor de mi y he recibido mucho mas de lo que me imaginaba. Considero que ha sido una experiencia que ha superado con creces mis expectativas. Antes de emprender esta aventura, sabía que iba a ser una experiencia única pero para nada me podía imaginar que fuese tan increíblemente enriquecedora en todos los sentidos: a nivel personal y a nivel profesional. El enriquecimiento personal por estar en contacto con gente que es feliz con lo que tiene y que siempre busca soluciones a los problemas que se presentan. Enriquecimiento por estar viviendo en primera persona y el día a día de las personas que viven allí. Enriquecimiento por tener la oportunidad de poder adentrarme en una escuela y poder ofrecer mi experiencia a nivel laboral. Aprendes y valoras lo que tienes a la vez que, ahora, ya otorgas el valor justo a las cosas. La labor humana de un proyecto de voluntariado es lo que le da valor a dicho proyecto, un valor que es difícil pagar y que desde luego le estoy eternamente agradecida. La adaptación al país me ha resultado bastante fácil, el clima y el idioma similar a mi país han hecho posible esa adaptación. Y aunque hay muchas semejanzas, con mi país, siempre es muy muy enriquecedor viajar a un país extranjero.

Si quieres vivir una experiencia como la de Ana Gregorio Alvarez, haz clic aquí para saber más acerca de este proyecto.

Ana Gregorio Alvarez

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